“Venid y vamos todos con flores a María”, flores que el campo trae ya en la primavera, flores que son regalo de Dios cuando ya nos dejó el frío invierno, homenaje de belleza hacia la Reina del cielo. Pero sobre todo con las flores de nuestras vidas, con nuestros esfuerzos cotidianos ofrecidos a la Madre Amargura, aquí, en la Corte, con nuestra alegría compartida con los demás, con nuestras ilusiones y peticiones depositadas a sus plantas, con nuestras oraciones, con nuestro pequeño acto de agradecimiento para quien nos ha dado tanto.
Domingo 31 de mayo, la iglesia finalizaba el tiempo pascual con la festividad de Pentecostés y además celebraba la fiesta de la Visitación de María, un reluciente sol quiso despedir el mes por excelencia de Nuestra Madre. Tras la eucaristía, nuestro párroco nos condujo de lleno a este acto, aplaudiendo la iniciativa y exhortando a conseguir todo lo que nos propongamos por medio de María, mediadora de todas las gracias. La Reina de la Corte, estaba bellísima, como de costumbre, luciendo saya de salida y manto morado, corona de plata y portando en sus manos una rosa de blanca pureza, estrenando pañuelo y como no, al ser éste también un acto de besamanos la Señora se encontraba más cercana que nunca, sobre una peana y flanqueada por dos candelabros encendidos y dos jarrones colmados de flores blancas. Todo el que quiso la honró devotamente depositando una flor a sus pies y pudo besar su mano, admirarla, contemplarla más cerca que nunca. Un cara a cara, con todo el respeto que se merece aquella por la que hoy la vida del ser cristiano toma sentido, aquella que llevó en su seno al Hijo bendito de Dios.


Me ha gustado mucho este blog, felicidades a su autor, cuanta delicadeza, una verdadera maravilla, ahora necesito seguir leyendo mas cosas y viendo mas fotos, con esta musica de fondo uno pierde hasta la noción del tiempo, felicidades de nuevo
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