miércoles, 16 de septiembre de 2009

DOMINGO DE CRUZ


Domingo, 13 de septiembre. Otro año más la cofradía del Silencio y Santa Cruz reunió en su sede a sus hermanos y devotos para celebrar su festividad anual. Otro año más honrando a la Santa Cruz y esta vez, como la anterior, presidiendo la eucaristía el imponente Crucificado de la Piedad, obra barroca del insigne escultor Antonio de Borja y Zayas de 1703, que llevado a hombros por seis hermanos desde la capilla bautismal fue entronizado en el altar mayor para presidir la tradicional eucaristía.
Una vez que se dio por concluida la misma, se formó la procesión que habría de portar a nuestro Cristo alrededor de la plaza de Feijoo y que acompañada por ocho tambores de la recién organizada banda de la cofradía supuso el mejor cierre a los actos litúrgicos del día. La cruz de Cristo que en otro tiempo formaba parte del cortejo procesional de nuestra cofradía veía de nuevo las calles por septiembre, ofreciendo misericordia y amor a todo aquel que se dignara a encontrarse con su bello rostro, con esa mirada lastimera y serena a la vez, con esa dulce pena, que te atrapa y te roza lo más puro del sentimiento. Todo eso consigue nuestro Cristo, el mismo que nos espera en ese apacible rincón de nuestra iglesia, por si un día, indignos de nosotros, nos atrevemos a cruzarnos con sus ojos y comprender lo mucho que nos ama.