El pasado día 6 la cofradía celebraba la misa anual en honor a sus difuntos. En nuestro templo: rezos, súplicas y responsos por todos los que un día fueron y hoy están más arriba llenos del gozo eterno.Y para recibirnos a todos al entrar, Nuestra Madre de la Amargura, que este año quiere lucirse de otra manera en estos sentidos días del mes de noviembre, y nos ofrece una estampa para el recuerdo. Por vez primera de negro entero, con un simple cíngulo y antigua mantilla en su pelo. Sobre su mano rosario de azabache y plata. Oración encadenada por los muertos de ayer y ahora. Una estampa de dolorosa clásica, de una mayor sencillez, que ni un ápice resta a la belleza a la que nos tiene acostumbrados. Acérquense a contemplarla, aún están a tiempo. Y díganme luego si no es guapa una Madre aunque se encierre en pena y duelo, y díganme si no viven más quietos al saber que ella nos ampara ahora para abrazarnos luego…y díganme entonces si no es bonito el negro.
martes, 10 de noviembre de 2009
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