domingo, 21 de febrero de 2010

BENDITA CUARESMA


No es difícil observar en estos días como muchos corazones sensibles admiran, contemplan y rezan ante el bello cuadro que nos ofrece la cofradía nada más entrar en la Corte. Y es que de nuevo estamos en Cuaresma, de nuevo descontando días para que lleguen esos apasionantes momentos, que volveremos a recordar tantas veces a lo largo del año, de nuevo, en su capilla, María Santísima de la Amargura vestida de hebrea. Pero esta vez con su hijo, el Santísimo Cristo de la Piedad, envueltos en un diálogo imposible, donde la Madre ya no encuentra al Hijo, porque Él, sabedor de su final, vuelve los ojos al Padre, enfrentándose a una muerte que no es más que gloria. Mientras tanto la Madre, aparta su mirada, se encierra en dolor profundo y ve como se le escapan lágrimas e Hijo por un camino incierto. Dolorosa y afligida pero al pie de la Cruz y entera, Virgen guapa y serena, Reina y Madre de la Amargura.