martes, 6 de abril de 2010

MARTES SANTO


Ocho y media de la tarde. Martes Santo. La Corte abre sus puertas y se echa a andar el Silencio. día incierto en cuanto al tiempo se refiere, fina lluvia al final de la calle Jovellanos, obligando al cortejo a discurrir por la calle San Juan y desembocar directamente en la plaza de la Catedral, a partir de entonces la noche se volvió más tranquila, sin agua y con esa plasticidad que imprime singularidad a nuestra estación de penitencia. En esta ocasión aún mayor, gracias a ese fortuito transcurrir entre los palacios de Camposagrado y Valdecarzana. Haciéndose el momento más recogido y solemne.

Abre la marcha la Santa Cruz, sin ángeles, sigue el Cristo Flagelado sin los faroles de siempre, sustituidos por unos hachones. En el medio de los dos pasos, la banda de cornetas y tambores estrenándose en la calle. Cerrando el cortejo, la Reina de la Amargura, esta vez estrenando toca sobremanto y rosario de plata en su mano.

Un año más poniendo la medida justa, el toque exacto, la noche cerrada y fría a un Martes Santo. La voz de la calle agradece ver pasar nuestra procesión, dicen que remueve el sentimiento, que incita a la oración, que abriga el alma...Sencillo y solemne, austero y humilde, así es el Silencio en Oviedo.

1 comentario:

  1. ya veo que en zamora no ha sido en el unico lugar que se han modificado los itinirarios por la lluvia...A ver que pasa el año que viene!!!
    muchos besos.
    veronica

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