Domingo de Ramos 5 de Abril, todo listo para que las puertas de la iglesia de la Tenderina se abrieran para que diera comienzo el desfile que encabeza la Semana Santa ovetense. Una tarde en la que “los de la Corte” también esperábamos con ansiedad y entusiasmo, un encuentro que por segundo año consecutivo el Stmo. Cristo de la Misericordia acudiría en busca de su madre María Stma. de la Amargura, que esperaría en el mismo corazón de Oviedo.
Todo presagiaba un encuentro aún más multitudinario , dada la aceptación que tuvo en el pasado año. Eran alrededor de las 20.00 horas cuando Stmo. Cristo de la Misericordia hacía acto de presencia en la plaza Feijoo y su silueta ya bordeaba el Arco de San Vicente...En la Corte ya fluían los nervios y a más de uno ya se le empezaba a erizar el pelo. Una última mirada a la Madre de Dios, a la que nosotros llamamos Amargura...y todo listo.
La primera impresión al ver la Plaza Feijoo tan a rebosar, se salía de cualquier pronóstico. El Stmo. Cristo de la Misericordia ya esperaba el abrazo de la Madre y la campana del paso hizo que diera comienzo el acto. Como novedad destacar el encuadre del encuentro, que tuvo lugar más cerca de la fachada de la facultad de Psicología, esto es, rodeando aún más la plaza, dando cabida a un público más numeroso.
De nuevo la tuna universitaria, de nuevo "La muerte no es el final" (no sólo interpretada por la tuna sino por muchos de los que formábamos parte en ese encuentro y estuvimos presentes) la marcha "Saeta" cantada, todo igual dirían algunos detractores, pero que va calando tan dentro que lo hace cada año especial. Es de lamentar que para esta ocasión y debido a un problema de afonía nos hayamos quedado sin la interpretacion de las dos saetas de Josefina Argüelles, la Calandria de Vegadotos.
Reverencia, encuentro, saludo, venias...todo un emotivo acto que culminaba de una forma muy especial, el Seise de la Amargura toma de la Reina de la Corte la hermosa rosa que con tanta delicadeza porta en su mano izquierda y la deja caer en el calvario del Stmo. Cristo de la Misericordia a modo de ofrenda. Imagino que todos los que ahora estáis leyendo este blog habréis vivido esto de la misma forma que todos los que allí estuvimos, así que creo que sobran las palabras, en estos momentos son los sentimientos los que hablan, y hablan de un engrandecimiento cada vez más palpable de el arraigo y la aceptación que esta Buena ciudad de Oviedo va teniendo con el esfuerzo y el entusiasmo de muchos corazones.
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